Camino del Salkantay: el viaje empieza antes del primer paso.
Todo comienza con una idea. A veces es una foto de Machu Picchu que despierta tu curiosidad; otras, es alguien que te habla del Salkantay y de lo duro que puede ser el camino. Es ese tipo de desafío que queda dando vueltas en tu cabeza: cinco días de trekking, 72 kilómetros de caminata, 4692 metros sobre el nivel del mar, dormir entre montañas. Suena épico y desafiante a la vez. La idea empieza a tomar forma, y así se convierte en un plan. Los días se llenan de listas: championes cómodos, abrigo, una mochila que no pese tanto. Cada cosa que anotás hace que el viaje comience a definirse en tu mente. Pero justo cuando estás a punto de dar el primer paso, te cae la ficha: no se trata solo de llegar a Machu Picchu. Se trata de todo lo que pasa en el medio: charlas interminables con compañeros de viaje, el silencio de las montañas, rituales a la Pachamama, ese momento en que te quedás sin aire pero aun así seguís, o ese mate que compartís en el campamento con el grupo. Es difícil, sí. Pero vale la pena. Siempre.
Momentos Icónicos
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Laguna Humantay
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Abra Salkantay
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Caminata sobre vias de tren
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Plaza de armas
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Valle Sagrado
¿Qué Incluye?
Lo más importante lo resolvemos antes de salir, para que durante el viaje puedas disfrutar del camino. Viajamos en grupo, pero cada uno encuentra su ritmo, sabiendo que hay un equipo acompañando y una ruta bien pensada.
Acompañamiento
Coordinadores que viajan con el grupo de principio a fin.
Alojamiento
Hospedajes cómodos, bien ubicados y probados por nosotros
Traslados
TODOS los vuelos, traslados y trenes ya resueltos
Guías locales
En cada ciudad, sumamos un guía local para entender mejor lo que estamos viendo
Ingreso
Entrada a Machu Picchu con guía; Incluye también entrada a Machu Picchu montaña (según disponibilidad)
Actividades
Las experiencias más icónicas del viaje, pensadas para vivirlas en grupo
Tu aventura día a día
Experiencias inolvidables a través de Perú
-13.53188
-71.96701
Cusco
3 días
Antes de encarar el Salkantay, nos damos unos días para aclimatarnos en Cusco. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse a los más de 3400 metros sobre el nivel del mar. Pasear por las calles empedradas, visitar el mercado San Pedro o recorrer Sacsayhuamán te ayuda a entrar en sintonía con el entorno, mientras tu cuerpo se acostumbra al aire más ligero.
-13.3867
-72.545
Soraypampa
1 día
Comienza el trekking. El aire fresco de la mañana y la emoción del inicio te llenan de energía. El camino arranca con una pendiente constante. Al principio no es tan duro para las piernas, pero la altitud se hace sentir en cada respiración. Llegamos al campamento de Soraypampa, almorzamos y hacemos una caminata a la laguna Humantay para luego volver y descansar.
-13.3269
-72.6036
Colpapampa
1 día
Es el día de mayor esfuerzo y donde alcanzamos el punto más alto: 4692 metros. El Salkantay se revela en toda su grandeza, rodeado de glaciares y rocas multicolores. Desde allí, el paisaje se transforma: nieve y rocas ceden el paso a un verde vibrante. Descendemos hasta llegar a un campamento al lado de un río, donde el sonido del agua nos acompaña mientras descansamos.
-13.2597
-72.6367
Santa Teresa
1 día
Este es el día de las sorpresas. Seguimos el curso de un río que a veces se esconde entre barrancos y otras veces nos salpica al cruzarlo. El paisaje es exuberante, con un cambio radical de clima y de vegetación. Por la tarde llegamos a un pequeño pueblo donde nos espera una recompensa que se siente gloriosa: la primera cerveza fría del camino y unos baños termales.
-13.1547
-72.525
Aguas Calientes
1 día
Después de tres días de caminos intensos, alcanzamos Aguas Calientes. Es una transición hacia el destino final. Aquí, nos relajamos y nos preparamos para lo que está por venir. La expectativa crece; Machu Picchu nos espera al amanecer.
-13.1631
-72.545
Machu Picchu
1 día
El gran momento llegó. Iniciamos la subida final hacia la ciudadela. Cuando cruzamos la entrada, la imagen de las ruinas entre las montañas nos deja sin aliento. Cada paso dado hasta aquí encuentra su significado en este instante. Machu Picchu, con su mística intacta, es el cierre perfecto para un viaje que no solo transformó el paisaje, sino también a nosotros mismos.
Tu ruta de viaje
Cusco
3 días
Antes de encarar el Salkantay, nos damos unos días para aclimatarnos en Cusco. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse a los más de 3400 metros sobre el nivel del mar. Pasear por las calles empedradas, visitar el mercado San Pedro o recorrer Sacsayhuamán te ayuda a entrar en sintonía con el entorno, mientras tu cuerpo se acostumbra al aire más ligero.
Soraypampa
1 día
Comienza el trekking. El aire fresco de la mañana y la emoción del inicio te llenan de energía. El camino arranca con una pendiente constante. Al principio no es tan duro para las piernas, pero la altitud se hace sentir en cada respiración. Llegamos al campamento de Soraypampa, almorzamos y hacemos una caminata a la laguna Humantay para luego volver y descansar.
Colpapampa
1 día
Es el día de mayor esfuerzo y donde alcanzamos el punto más alto: 4692 metros. El Salkantay se revela en toda su grandeza, rodeado de glaciares y rocas multicolores. Desde allí, el paisaje se transforma: nieve y rocas ceden el paso a un verde vibrante. Descendemos hasta llegar a un campamento al lado de un río, donde el sonido del agua nos acompaña mientras descansamos.
Santa Teresa
1 día
Este es el día de las sorpresas. Seguimos el curso de un río que a veces se esconde entre barrancos y otras veces nos salpica al cruzarlo. El paisaje es exuberante, con un cambio radical de clima y de vegetación. Por la tarde llegamos a un pequeño pueblo donde nos espera una recompensa que se siente gloriosa: la primera cerveza fría del camino y unos baños termales.
Aguas Calientes
1 día
Después de tres días de caminos intensos, alcanzamos Aguas Calientes. Es una transición hacia el destino final. Aquí, nos relajamos y nos preparamos para lo que está por venir. La expectativa crece; Machu Picchu nos espera al amanecer.
Machu Picchu
1 día
El gran momento llegó. Iniciamos la subida final hacia la ciudadela. Cuando cruzamos la entrada, la imagen de las ruinas entre las montañas nos deja sin aliento. Cada paso dado hasta aquí encuentra su significado en este instante. Machu Picchu, con su mística intacta, es el cierre perfecto para un viaje que no solo transformó el paisaje, sino también a nosotros mismos.